Esto nos preguntábamos con Manuel mientras hablábamos de la guerrilla, los recursos naturales y la posibilidad de la mayor presencia de multinacionales. Manuel es artista, trabajador de la tierra y uno de esos personajes que da gusto conocer y con el que es un placer conversar. Eso sí, siempre con un cigarrillo o un buen café colombiano de por medio.



“Sería mejor la guerrilla porque mientras haya guerrilla no van a entrar las multinacionales. Si llegan las multinacionales vamos a estar peor, porque con ellas llega la esclavitud”, comenta Manuel.


Pero claro que el problema es que la guerrilla colombiana (FARC o ELN, cualquiera de ellas) está muy desvirtuada con respecto a los ideales guerrilleros de otras décadas. Además, forma parte de los intereses económicos relacionados con el narcotráfico y con los recursos naturales de la región. Algunos de los habitantes del sur de Colombia prefieren “malo conocido que bueno por conocer”, pero muchos son consientes y tienen bien claro que esta guerrilla ya no los representa: por ejemplo, atacan a poblaciones civiles, sean indígenas o campesinas, sin contemplaciones.

Por otra parte, varios de ellos prefieren la guerrilla a los paramilitares. Dicen que con los miembros de la guerrilla se puede hablar y llegar a un acuerdo, mientras que con los paramilitares no hay nada que hacer, ya que defienden los intereses de los poderosos y nada más. También saben que parte de su financiamiento viene del narcotráfico y entonces ya nunca será una guerrilla independiente. Además, en algunos lugares, la guerrilla representa la ley y el orden y controla absolutamente todo. Otra vez vemos, como en tantas otras situaciones, que los vacíos que deja el estado son ocupados indefectiblemente por grupos que claramente responden a otros intereses: los propios.



  • ¿Pero por qué existe la posibilidad de que “entren” las multinacionales?
Al parecer, se descubrió la existencia de coltán en la cordillera central colombiana y en la frontera con Venezuela.


  • ¿Qué es el coltan?


El coltan es un término que surgió de la contracción de los nombres de dos valiosos minerales: la columbita y la tantalita. Estos minerales son esenciales para la fabricación de los aparatos electrónicos que más se utilizan en la actualidad y de los que dependen millones de negocios: celulares, videos juegos, fibra óptica, industria aeroespacial, levitación magnética, etcétera. Algunos ya lo denominan oro azul o petróleo de barro.


Estos materiales son un claro ejemplo de la definición de recurso natural. Un recurso natural es algún elemento de la naturaleza que sirve para satisfacer una necesidad humana. Tanto la columbita como la tantalita existen en la tierra hace muchísimos años, pero recién en las últimas décadas comenzaron a ser considerados recursos porque la sociedad les encontró un uso. Y no cualquier uso, sino que pueden convertirse en los recursos minerales más valiosos. Algunos países, como Venezuela, ya lo declararon recurso estratégico.

  • Las guerras por los recursos: otra vez África

Lamentablemente, las guerras por estos minerales no se hicieron esperar. Detrás de las matanzas y peleas étnicas en el Congo ocurridas en los últimos años se encuentra el coltan. El Congo es el país que posee el 80% de las reservas de estos minerales, que las grandes empresas multinacionales necesitan. Otra vez un país africano se convirtió en escenario de guerras, venta de armas y peleas étnicas que esconden intereses económicos.

Según Amnistía Internacional, más de 30.000 niños y niñas matan y mueren en el Congo en las peleas por el control de las reservas de coltan, que se esconden tras las peleas étnicas, desde 1998.


  • Las venas abiertas de América Latina (¿segunda parte?)

No sólo Colombia y Venezuela dicen tener este recurso bajo sus pies, sino que otros países latinoamericanos, como Bolivia y Brasil, al parecer ya descubrieron su existencia. Ante este nuevo (¿nuevo?) escenario, donde los países denominados en “vías de desarrollo” poseen los recursos naturales que las grandes empresas multinacionales, manejadas desde los países más ricos, necesitan, se abre la pregunta inevitable: ¿qué pasará con esos recursos? ¿Y con los habitantes de estos países? ¿Seguirá la explotación que Galeano describe en su famoso libro? ¿Tendrá otros matices? ¿Se complicarán los problemas ambientales y socioeconómicos derivados de su mala explotación?

No sabemos las respuestas, pero podemos imaginarlas. Ojalá en esta oportunidad, los gobiernos latinoamericanos piensen más en su gente que en sus intereses económicos y en los acuerdos millonarios que puedan llegar a concretar con las empresas multinacionales.

Volviendo a Colombia, las malas lenguas dicen que los últimos problemas en la frontera entre este país y Venezuela tienen al coltan como telón de fondo. Nosotros no podemos afirmarlo, ni mucho menos, pero sí podemos decir que los campesinos de Colombia con los que conversamos saben de qué se trata este recurso y ven amenazada su “tranquilidad”.

Otro fenómeno que no es novedad en el campo latinoamericano es la sustitución de los productos tradicionales por otros que tienen beneficios en el corto plazo. En este caso, la sustitución de las plantaciones de café por frijoles o maíz, pero principalmente por la cría de ganado menor, como las gallinas. En estos procesos, siempre los más perjudicados son los pequeños productores o los trabajadores, como Manuel.
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