El ejército estadounidense es responsable de la contaminación más atroz y extendida del planeta. Aun así, esta información y los documentos que la acreditan prácticamente no se publican. A pesar de las evidencias, el impacto del ejército estadounidense sobre el medioambiente para nada es un tema tratado por las organizaciones medioambientalistas; tampoco fue el centro de ninguna de las discusiones o de las propuestas de restricciones en espacios como Conferencias sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas. 


Esta conclusión se desprende de un estudio realizado por Proyecto Censurado, un colectivo multi-disciplinariode profesores e investigadores de la Universidad de Sonoma, California, Estados Unidos.



Este impacto incluye el uso indiscriminado de combustibles fósiles, gran producción de gases de efecto invernadero y una gigantesca emisión de contaminantes radiactivos y químicos en el aire, agua y suelo. 

Las extensas operaciones militares globales de EEUU (guerras, intervenciones y operaciones secretas, más de 1,000 bases en todo el mundo y 6,000 instalaciones en EEUU) están exentas de limitaciones para el vertido de gases de efecto invernadero. 

La investigadora política Sara Flounders escribió: «De cualquier forma que se mida, el Pentágono es el más grande consumidor de productos petroleros y de energía en general. Aun así, el Pentágono sale totalmente exonerado en todos los acuerdos internacionales sobre el clima».  Por ejemplo durante las negociaciones de los Acuerdos de Kyoto, en diciembre de 1997, EEUU exigió como condición para su firma esta exenta de límites o reducciones para todas sus operaciones militares por todo el mundo,incluyendo acciones con participación de la ONU y la OTAN; finalmente igual no firmó.

Mientras los informes oficiales de EEUU reportan el uso militar de 320,000 barriles diarios de petróleo (50,9 millones de litros), ésa cantidad no incluye el combustible consumido por los contratistas, o en instalaciones arrendadas o privadas, o en la producción de armas.

El aparato militar de EEUU es el principal generador de dióxido de carbono, un gas de efecto invernadero que la mayoría de los científicos consideran responsable de provocar del cambio climático. Steve Kretzmann, director de Oil Change International, informó que «la guerra de Iraq fue responsable de por lo menos el equivalente a 141 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono desde marzo de 2003 a diciembre de 2007. (…) Esa guerra emite más del 60 por ciento de lo que el resto de los países… A esta información no se puede acceder con facilidad, pues las emisiones del ejército en el extranjero están exentas de incluirse en el reporte nacional bajo la ley estadounidense y la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático». 

Algunos ejemplos claves:

● Uranio empobrecido: decenas de miles de libras de micropartículas de residuos radioactivos y altamente tóxicos contaminan el Medio Oriente, Asia Central y los Balcanes.

• Las minas terrestres y las bombas de racimo de fabricación estadounidense diseminadas en grandes áreas de África, Asia, Latinoamérica y el Medio Oriente continúan provocando muerte y destrucción, incluso después del fin de las guerras.

• Treinta y cinco años después de la Guerra en Vietnam, la contaminación por dioxina es tres a cuatro veces más alta que los niveles «seguros», trayendo como consecuencia severos defectos de nacimiento y cáncer que llegan hasta la tercera generación de las personas afectadas.

• Las políticas militares estadounidense y la guerra en Irak han provocado severos niveles de desertificación en el 90% de las tierras de este país, antiguo exportador de alimentos convirtiéndolo en un importador del 80% de sus productos alimenticios.

• En los EEUU, las bases militares encabezan la lista Superfund que incluye los sitios más contaminantes, mientras el perclorato y el tricloroetileno se van filtrando en el agua potable, en los acuíferos y en el suelo.

• Las pruebas nucleares realizadas en el suroeste de los EEUU y en las Islas del Pacífico han contaminado miles de acres de tierra y agua con radiación, en tanto los desechos de uranio dañan las reservas de los Navajos.

• Los barriles de químicos y solventes herrumbrosos y millones de municiones son abandonados ilegalmente por el Pentágono en bases militares alrededor del mundo.



Fuentes a través de los cuales se liberan diversos residuos tóxicos

Se cree que los peligrosos residuos tóxicos del ejército estadounidense han penetrado en el aire, en el suelo y en las aguas subterráneas y de superficie de Afganistán a través de los siguientes métodos (es una lista parcial):

Fosas para quemar residuos. 
Incineradoras. 
Enterramiento o depósito de deshechos y cenizas. 
Vertidos intencionales 
Derrames accidentales 
Vertidos en superficie 
Filtraciones de tanques, colectores y cubetas de almacenamiento 
Letrinas.

Relación de algunos de los aparatos que contienen elementos radioactivos:

Dispositivos de visión nocturna
Ensamblajes de Vista Frontal M-16
Luces antitanque M72 para armas
Componentes para motores de aeronave T-55
Puestos con objetivos de luz M58 M59
Ensamblajes de Luces Frontales M4
Fuentes de control y elementos de calibradores RADIAC
Brújulas de radium
Cuadrantes L4A1 para dispositivos para el control de incendios
Acimuts para el control de incendios
Indicadores de nivel
Colimadores M-1
Sensores de hocico de referencia M-1
Sensores de la densidad de la humedad del suelo
Marcadores de vehículos y medidores TACOM
Radios, incluidos VRC-46/GRC-106/GRC-19
Monitores de agentes químicos
Instrumentos de prueba
Placas de vehículos con uranio empobrecido
Munición de uranio empobrecido, incluyendo munición de 20 mm
Tubos electrónicos para equipamiento de comunicaciones
Diversos tipos de análisis para hospitales y laboratorios y máquinas para hacer pruebas


Compilación de los artículos: 
  • El ejército estadounidense está provocando un desastre medioambiental en Afganistán (Matthew Nasuti) y 
  • El Departamento de Defensa de EEUU: el mayor contaminador del planeta (Proyecto Censurado) de:
Fuente: Red Voltaire / Project Censored. 
Traducción: Red Voltaire.

Estudiantes investigadores: Dimitrina Semova, Joan Pedro, Luis Luján, Universidad Complutense de Madrid (España); Ashley Jackson-Lesti, Ryan Stevens, Chris Marten y Kristy Nelson, Universidad Sonoma State; Christopher Lue, Indian River State College; y Cassie Barthel, Universidad St. Cloud State.
Evaludadores académicos: Ana I. Segovia, Universidad Complutense de Madrid; Julie Flohr y Mryna Goodman, Universidad Sonoma State; Elliot D. Cohen, Indian River State College; y Julie Andrzejewski, Universidad St. Cloud State.
Fuentes investigadoras:
–Sara Flounders, “Add Climate Havoc to War Crimes: Pentagon’s Role in Global Catastrophe,” International Action Center, December 18, 2009, http://www.iacenter.org/o/world/cli... –Mickey Z., “Can You Identify the Worst Polluter on the Planet? Here’s a Hint: Shock and Awe” Planet Green, August 11, 2009,http://planetgreen.discovery.com/te... –Julian Aguon, “Guam Residents Organize Against US Plans for $15 billion Military Buildup on Pacific Island,” Democracy Now!, October 9, 2009,http://www.democracynow.org/2009/10... –Ian Macleod, “U.S. Plots Arctic Push,” The Ottawa Citizen (Canada), November 28, 2009, http://www.ottawacitizen.com/techno... –Nick Turse, “Vietnam Still in Shambles after American War,” In These Times, May 2009, http://www.inthesetimes.com/article... –Jalal Ghazi, “Cancer-The Deadly Legacy of the Invasion of Iraq,” One World. New America Media, January 6, 2010,http://news.newamericamedia.org/new...

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